Pretérito presente, Futuro perfecto…

La escuela está cambiando, pero lo hace con lentitud y desde los detalles. Las TIC van entrando en las aulas y la van transformando. Antes buscábamos aulas con luz, ahora necesitamos la penumbra para poder proyectar, antes llamábamos la atención del alumno que estaba en las nubes, ahora pedimos que todos estén en “la nube“. Lo que hasta hace poco era ocio y distracción hoy es un método de aprendizaje.  La escuela necesita grandes cambios, pero ¿Hacia dónde? ¿Es el mercado laboral el que tiene que marcar la ruta?
En la escuela vivimos en un pretérito presente. Muchas son las voces que, desde jornadas, congresos o redes sociales, anuncian “el cambio inevitable”, empujado lateralmente por la inclusión de las nuevas tecnologías en las aulas, cambio inevitable pero inexplicablemente lento, un desarrollo evolutivo que avanza despacio, dejando en el camino a generaciones de alumnos que en un futuro deberán hacer un esfuerzo por adaptarse a los nuevos tiempos.

Esta legión de docentes y teóricos educativos trabajan a diario desde sus trincheras (aulas) sitiados por la falta de conexión, equipamiento, formación adecuada,  sin apoyo de sus cercanos, sin comprensión y vistiendo el uniforme de frikis tecnológicos.
Sólo su trabajo, la búsqueda de nuevas soluciones y las voces que claman en el desierto en forma de tuits de 140 caracteres o grupos sociales virtuales recuerdan que su trabajo es importante y  que promete un futuro mejor para la escuela.

Un Futuro perfecto

Preparamos a nuestros alumnos para una vida futura diseñada por expectativas laborales que deberán cubrir, pero sustentadas en estructuras pasadas. ¿Es útil, siquiera necesario, que sea el mercado laboral quien estructure la educación a través de sus necesidades presentes cuando aún no está claro, ni definido cómo será el mercado laboral futuro? ¿No sería mejor concentrar los esfuerzos de la Educación Básica (EP y ESO) en una verdadera formación básica? Sería lógico entonces posponer el sentido propedéutico laboral hacia estudios especializados, Grado, Formación Profesional, Formación Permanente, al fin y al cabo las necesidades laborales de un futuro próximo parece que estarán determinadas por la especialización y no por la formación generalista.
En la Formación Básica, en un futuro perfecto, las TIC juegan un papel principal, al permitir por un lado el crecimiento del alumno en el presente, fomentando formas de trabajo necesarias en un mundo inevitablemente globalizado, como el trabajo colaborativo, el teletrabajo, el conocimiento no parcelado, y la gestión de la información .
En la Formación especializada, las TIC abren la posibilidad de aunar esfuerzos y retirar fronteras físico-temporales. El e-learning permite mejor que nunca el desarrollo de la Educación Permanente y los grupos de trabajo, el desarrollo de la investigación.

¿Qué nos impide llegar al futuro perfecto?

La respuesta es demasiado fácil para cumplirla. Cambiando todo aquello que no nos permite avanzar, que hace de la educación una estructura férrea, inamovible, lenta, cambiando aquello que pensamos, que no nos atrevemos a decir, si no es detrás de un avatar y que sólo desde la invulnerabilidad de la categoría de experto mundial (Prensky, Schank…) la sociedad acepta, en parte y siempre y cuando tenga la seguridad de no afectar directamente a sus hijos, sus alumnos o su trabajo como docente. Derribando los parapetos de excusas sobre el currículo a cumplir, la evaluación plana, el “no hay otra forma de enseñar”, “no tengo todos los medios que necesito”…

Hace falta un empuje, más allá de congresos, premios o sacrificios de buena voluntad docente, que permita a los maestros TIC atrincherados salir y ver una escuela que no utilice nuevas herramientas con los procedimientos de siempre. Necesitamos una escuela nueva, abierta, activa, adaptada y adaptable a los cambios sociales, tecnológicos y metodológicos en combinación perfecta con los procedimientos tradicionales válidos. No podemos esperar a que el tiempo cambie las cosas por necesidad.

Para mí un futuro perfecto será el que consiga que los alumnos salgan cada día del aula mejores personas que entraron, no cargados de conocimientos con fecha de caducidad, sino más competentes para vivir en esta y en una futura sociedad, capaces de adaptarse y mejorar las circunstancias de un mundo cambiante.

Artículo tomado de:

http://www.educacontic.es/blog/preterito-presente-futuro-perfecto

Acerca de tonavasseur2011
Contador Público y Psicopedagoga. Mi pasión: la Matemática... en un continuo aprender y enseñar

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