Un estudio muestra que los niños pequeños ya poseen un pensamiento científico instintivo

El pensamiento científico exige saber que algo puede ser aprendido, y supone desarrollar un modo de aprenderlo. Un reciente estudio sugiere que los niños pequeños ya son sensibles a estos factores y los integran para guiar sus juegos exploratorios.

Los resultados apoyan la analogía con la ciencia que ha impregnado a las teorías contemporáneas del desarrollo cognitivo.

Claire Cook y Laura E. Schulz, del Departmento de Ciencias Cognitivas y del Cerebro del Massachusetts Institute of Technology (EEUU) y Noah D. Goodman, del Departamento de Psicología de la Stanford University (EEUU), sometieron a 60 niños de 4 y 5 años a dos experimentos.

En el primero, se presentaba a los niños un juguete que tocaba música y emitía luces cuando se lo activaba con unas esferas. Algunos niños veían que cualquiera de cuatro esferas que era puesta en el juguete de a una por vez lo activaba. Esta era la condición “no-ambigua”.

Otros grupo era sometido a una situación ambigua, en la que solo dos de las esferas activaban el juguete, y las otras dos no lo hacían. Los investigadores efectuaban la demostración, y decían “¡Caramba! ¡Mira eso! Me pregunto qué es lo que hace funcionar a esta máquina…”. Y luego dejaban a los niños libres para interactuar con ella.

En la fase exploratoria, los niños recibían dos pares de esferas diferentes de las que habían visto en la demostración. Un par estaba unido permanentemente, en tanto el otro podía separarse. Los niños tenían un minuto para jugar.

Los niños que habían visto que cualquier esfera activaba el juguete casi no se preocupaban por separar el par de esferas unidas para probar con una o con otra. De hecho, apenas 1 en 20 se preocupó por hacer este “experimento”.

En contraste, los niños que habían visto la demostración ambigua separaban las esferas y las probaban individualmente para ver cuáles activaban al juguete, y cuáles no lo hacían.

En una segunda etapa, los niños recibían un único par de esferas permanentemente unidas. Los niños debían idear una solución completamente original, que consistía en posicionar una mitad del par de esferas de tal modo que el juguete se activase.

Nuevamente, los niños que habían asistido a la demostración ambigua se esforzaron mayoritariamente por aplicar la técnica descripta a fin de activar el juguete, en tanto solo un miembro del otro grupo intentó dicha solución.

“Estos resultados sugieren que los niños de preescolar son capaces de percibir la evidencia que distingue a los estados de conocimiento de los estados de ignorancia, y pueden generar intervenciones novedosas que aíslan variables y maximizan el potencial de adquirir nueva información”, afirman los investigadores.

Hay aquí una enseñanza para los educadores: toda lección debe sugerir la existencia de un conocimento más profundo, para que el instinto investigador del niño lo conduzca hacia el autoaprendizaje y la superación.

Fuente: The British Psychological Society, Gran Bretaña. Leer nota original En inglés.

Acerca de tonavasseur2011
Contador Público y Psicopedagoga. Mi pasión: la Matemática... en un continuo aprender y enseñar

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